martes, 24 de mayo de 2011

Capítulo 5. Amor se escribe con H.

Es tan corto el amor, y tan largo el olvido...
¿Quién no hay oído en su vida esa triste pero certera frase escrita por el genial Pablo Neruda? Seguramente todo el mundo ha sentido eso en su interior. Ese...quererte y no poder tenerte.. ese te amo, pero te odio.
Pensar en que a lo mejor puedes vivir sin esa persona, y no saberlo con certeza porque nunca se va, y siempre está ahí. Querer separarte de ese alguien solo para saber lo que es estar sin él, querer echarlo de menos para poder demostrarte a ti mismo que si que lo amas, y que nunca dejaste de hacerlo, sino que simplemente, las cosas ya no eran las mismas, y algo había cambiado.
Las relaciones (todas) cambian. Amor rima con dolor, y dolor, rima con odio. ¿Quien dijo que una relacion no se termina solo para intentar volver a comenzarla? ¿O es que nadie ha dejado a una persona creyendo en lo mas profundo de su ser que ya no la quiere, ni la necesita? Muchas personas dejan a una persona, e intentan convencerse de que es lo mejor. Las relaciones son tormentosas a veces, cansan, debilitan la paciencia de las dos personas que la forman. Y muchas de esas personas acaban cansándose, y lo tiran todo por la borda. En ese momento no piensas en todo lo que estás dejando. Simplemente lo haces, porque es lo que mejor te hace sentir. Levantarte un día, triste por saber que ya no tienes a esa persona como antes, pero por otro lado..aliviado, porque no debes discutir con ella día si, día también. Esa confusión es terriblemente parecida a la muerte del amor. Crees que ya no quieres a esa persona, y te fijas en otras, y creas un mundo ya aparte de lo que era vuestro mundo. Y cada vez la sientes más lejos, y crees que te sientes mejor. Pero entonces ocurre. Sientes ese vacío. Recuerdos. Instantes. Momentos en los que esa persona estaba para tí, y ahora ves, con dolor, como ya no lo está. Fechas, días, meses que pasabas con esa persona, momentos en los que te sentías el ser humano más feliz y afortunado del mundo, solamente por saber que esa persona lo daría todo por ti. Y cuando quieres darte cuenta, entiendes que nunca has dejado de quererla. Simplemente, has intentado que todo duela menos, y lo único que has conseguido es una cura parcial, y que el dolor vuelva con más agudeza. El descubrimiento de sentimientos que nunca se habían ido y que creías extinguidos siempre duele. Despelleja hasta al corazón más fuerte.
Y es entonces cuando te das cuenta, que esa persona, que tanto te quería, y que tanto despreciaste, ya no está ahí para tí. Ha encontrado otro corazón en el que apoyarse. Ha encontrado a alguien que no la dejó escapar por una duda del corazón. Ha encontrado el amor que tu no supiste darle. Y es que dicen, que quien no valora el amor, no se lo merece.